San Luis Potosí, S.L.P. 16 de Diciembre de 2018
Género y política.
Las diferencias en comportamiento y en valores políticos atribuibles al género pueden explicarse por los papeles asignados a las mujeres mexicanas.
Paulina Castelo | 12/01/2015

GÉNERO Y POLÍTICA.

 

Paulina Castelo.

Colaboradora invitada.      

 

 

Una de las influencias sobre los valores que menos comprendemos es el papel del género en México. Los trabajos sobre el comportamiento político de las mujeres señalan que ellas no están interesadas en la política, tienen menos conocimiento de la política y están algo más alejadas del sistema político que los hombres.

 

Por otro lado y asociado a ese desinterés encontramos un tratamiento excluyente dispensado a las mujeres por el sistema.

 

Las diferencias en comportamiento y en valores políticos atribuibles al género pueden explicarse por los papeles asignados a las mujeres mexicanas.

 

Las mujeres de más de quince años de edad, representan el 63% de los analfabetos.

 

Además un estudio más detallado de sus valores indica que la mayoría de las mujeres todavía no piensa en la liberación y la transformación de sus papeles tradicionales. Esto se daba en los años sesenta.

 

En los años setenta, la mitad de los hombres eran las mujeres interesadas, sin distinción de clase social. Para 1989 casi no se registraban diferencias.

 

A medida que los mexicanos transitan de una cultura política   autoritaria a otra de características democráticas, en las áreas urbanas las mujeres difieren de los hombres en activismo político: son la columna vertebral de las organizaciones sociales y cívicas que han florecido en México en los últimos años (2000).

 

Las organizaciones independientes han sido tal experiencia política para la mujer que la llevan a cuestionar las relaciones políticas que la limitan en sus planos personal, social y familiar.

 

Esta presencia feminista activa, apareció en serio en los años setenta; para los ochenta existía una red de mujeres que cubría todo el país.

 

Las diferencias socioeconómicas entre las mujeres, crearon tensiones en la generación de su programa común.

 

En los años noventa se estimularon las organizaciones en su crecimiento e hicieron aumentar su influencia y amplitud de un programa político femenino. Empezaron a luchar por cuotas de acción afirmativa entre los candidatos partidarios a los cargos políticos.

 

Las primeras en alcanzar ese objetivo fueron las mujeres del PRD, que para 1990 se reglamentó que el 20% fueran mujeres las candidatas; un año más tarde, se elevó a un 30% de los candidatos y el mismo nivel en el comité ejecutivo nacional.

 

El PAN se negó a aceptar la misma regla, pero el PRI aceptó los mismos niveles porcentuales para sus candidatos nacionales a congreso en 1996. Hoy las cosas han cambiado.

 

La diferencia ideológica entre hombres y mujeres se traduce en la simpatía por partidos políticos, no es cierto que las mujeres se inclinan más por el PAN que los hombres, aún cuando se trate del partido conservador.

 

EL ASCENSO DE LAS MUJERES.

 

Una credencial informal universal de la dirigencia política en todos los países es el género. La política ha estado y sigue estando dominada por los hombres.

 

Las mujeres han tenido mucho más éxito en la política en México que en otros países, incluyendo Estados Unidos.

 

Tradicionalmente, las mujeres interesadas en la política han seguido patrones de reclutamiento que consistieron en alcanzar porciones más altas porque entraban en contacto con figuras presentes en la escala burocrática.

 

En el mejor ejemplo de reclutamiento de mujeres por experiencia personal es Griselda Álvarez (Cuesta Arriba, México, Fondo de Cultura Económica, 1992)

 

En los años ochenta y noventa, las mujeres empezaron a adquirir las mismas credenciales que los hombres, aumentando así sus posibilidades de tener contactos más estrechos con potenciales futuros políticos.

 

La principal diferencia en credenciales de reclutamiento entre políticos mujeres y hombres, es que las mujeres no están teniendo el mismo nivel de posgrado y lo que es más importante hacen sus posgrados en instituciones que los hombres ya no consideran prestigiosas.

 

(notas tomadas de Roderic Ai Camp, en ”La Política en México”, Siglo XXI).

 

EDAD Y POLITICA.

 

Más de la mitad de los mexicanos tiene menos de veinte años (verificar en S.L.P. cuantos en el rango 18-20)

 

Los mexicanos más jóvenes, tiene muchas más probabilidades de ser atraídos por un partido de oposición. Concretamente, en los años noventa los votantes de menos de 24 años muestran una marcada preferencia por el PAN.

 

Los jóvenes mexicanos no muestran una lealtad fuerte a un partido.

 

 

Este fenómeno hace que resulte difícil predecir futuras simpatías partidarias y da al votante independiente o no comprometido un poder considerable en la determinación del resultado electoral, siempre que no haya fraude generalizado.

 

 

Los valores políticos están cambiando y el apoyo a las estructuras autoritarias es uno de los que se van transformando; los que más están contribuyendo a esta alteración son los jóvenes y las personas con más instrucción, los que provienen de familias más acomodadas y los que viven en las regiones más dinámicas.

 

Grupos de votantes:

 

·     Jóvenes

·     mujeres

·     personas con mayor instrucción

·     familias más acomodadas

·     regiones más dinámicas