San Luis Potosí, S.L.P. 16 de Diciembre de 2018
¿De quién es la culpa?
No podemos obviar que el género masculino es el sujeto activo tratándose de violencia en contra de las mujeres, pero, ¿son realmente los hombres del mundo los culpables de la desigualdad que existe entre ellos y nosotras?
Paulina Castelo. | 16/12/2014

¿De quién es la culpa?

Paulina Castelo.

(Invitada).

 

Comenzaré diciéndoles que La Organización de las Naciones Unidas ha declarado que ningún país del mundo ha logrado dar a las mujeres el mismo trato que a los hombres, continúo compartiendo a ustedes que  según el último censo del INEGI, el  21% de las mujeres que forman parte de la población  económicamente activa ganan menos del salario mínimo, 43% de las mujeres indígenas son analfabetas y el dato más terrible: 1 de cada 4 mujeres ha sido violada en algún momento de su vida.

 

¿De quién es la culpa? De que las mujeres seamos violentadas, de que las mujeres seamos históricamente discriminadas, de que las mujeres sean víctimas de trata, de que las mujeres sean obligadas a casarse desde niñas, de que las mujeres seamos las más pobres de la gente pobre.

 

No podemos obviar que el género masculino es el sujeto activo  tratándose de violencia en contra de las mujeres, pero, ¿son realmente los hombres del mundo los culpables de la desigualdad que existe entre ellos y nosotras?

 

Veamos la otra cara de la moneda, en México los hombres son obligados a seguir y asumir ciertos patrones y roles en la vida diaria, ellos deben ser fuertes, vigorosos, dominantes, valientes, entre otros, adicionalmente los educamos a reprimir sus emociones y toleramos que hagan demostraciones públicas que acrediten de manera fehaciente que cumplen con las obligaciones antes descritas, me explico, gritarle mamacita, mi reina, chula, por decir algunas frases, a una mujer cuando pasa por la calle., pagar por sexo al llegar a cierta edad para probar su virilidad y muchas otras prácticas que resulta ocioso enumerar.

 

Para los hombres  no cumplir con algunas de las conductas antes descritas implica  ser castigados por la sociedad, su pena: la discriminación, la humillación y  el rechazo. Los hombres que rompen el patrón y deciden cuidar a sus hijos, limpiar la casa, o si acaso, ganar menos que su pareja, son llamados afeminados, maricones, mandilones

 

¿Por qué, si promovemos y aceptamos con naturalidad aquellas actitudes que nos ponen en situación de desigualdad, son los hombres los culpables?

 

Acortar la brecha de desigualdad entre hombres y mujeres es tarea de todo@s, no podemos lograr la equidad de género y erradicar la violencia en contra de las mujeres si en nuestras casas obligamos a nuestras hijas a servir a su padre y hermanos, obedecer a su marido, estudiar por mientras se casa y aguantar por el bien de su familia humillaciones y malos tratos, pero tampoco avanzaremos en el marcador si obligamos a nuestros hijos a defender su honor a golpes y a aguantarse las lagrimas de alegría o dolor.

 

No eduquemos mujeres para que obedezcan, ni hombres para que se impongan, pues ahí nace nuestra desigualdad.

 

Hasta pronto!