San Luis Potosí, S.L.P. 23 de Octubre de 2018
La pederastía.
La pederastia griega, idealizada desde la época arcaica, era una relación entre un joven adolescente y un hombre adulto que no pertenecía a la familia próxima. Surgió como una tradición aristocrática educativa y de formación moral.
Gustavo Barrera. | 30/06/2014

La Pederastia.

 

 

La pederastia griega, idealizada desde la época arcaica, era una relación entre un joven adolescente y un hombre adulto que no pertenecía a la familia próxima.  Surgió como una tradición aristocrática educativa y de formación moral.  Se denominaba erómeno al que era un adolescente ya entrado en la pubertad y erastes al adulto.

 

La pederastia estuvo muy relacionada con la condición atlética y artística con la desnudez en la gimnasia, con la costumbre de matrimonios tardíos de los varones, con los banquetes y con el hecho de que las mujeres estuvieran recluídas en sus hogares.

 

Sin embargo, la pederastia no se practicaba del mismo modo en toda la antigua Grecia, pues en algunas zonas el hombre y el muchacho se unían formalmente y vivían juntos en pareja; en otras, se convencía con regalos a los jóvenes para que mantuvieran una relación de noviazgo y en unas pocas, estas relaciones estaban completamente prohibidas.

 

El erastes o adulto se convertía siempre en una especie de tutor legal, mentor y amigo del chico eromeno.

 

En la cultura griega la cuestión de la pederastia se debatió posteriormente como objeto de estudio e intensa preocupación moral.  Según Jeremy Bentham, lo que condenaban los griegos no era la relación sexual en sí, sino la falta de moderación que podía darse en ella y esa pederastia atravesó por una serie de cambios hasta desaparecer como institución oficial.

 

La relación erastes–erómeno era fundamental para el sistema social y educativo de la Grecia clásica.  Tenía complejas normas de etiqueta social y sexual, considerándose además como una institución entre las clases superiores.  El amante adquiría el estatus de un familiar masculino o mentor del amado.

 

Su tutoría estaba sancionada por el Estado, como lo evidencian las leyes que regulaban y controlaban esta relación; asimismo, estaban consagradas por el estamento religioso, como se puede ver en los mitos que describen las relaciones entre un dios y un héroe (Apolo y Jacinto, Zeus y Ganímedes, Heracles e Hilas y Pan y Dafnis); y entre dos héroes como Aquiles y Patroclo, Orestes y Pílades.

 

La concesión de la pederastia en la antigüedad, era el patrón general que el miembro joven mantuviera esa relación hasta que alcanzara la madurez; en tanto el muchacho y a su familia representaba una gran ventaja tener un mentor mayor e influyente; así, algunos consideraban deseable haber tenido muchos amantes mentores en sus años jóvenes por razones como demostrar su atractivo físico y poder forjarse una posición social en el futuro.

 

Los escritores antiguos coinciden en que el objeto de la pederastia era pedagógico: encauzar al eros en la creación de ciudadanos nobles y buenos y una de las principales de la pederastia fue la de cultivar el valor y las habilidades guerreras.

 

De acuerdo con el sentimiento popular expresado en el discurso de Pausanias en el Simposio de Platón, las parejas pederastas eran también fundamentales para la democracia pues asustaban a los tiranos porque los lazos entre ellos eran más fuertes que la obediencia a las reglas despóticas.

 

Hasta aquí un dibujo muy ágil del origen y condiciones de la pederastia en la época antigua.

 

Ahora, en el mundo, se revela el cuestionamiento social y legal de la pederastia clerical.

 

El abuso sexual de los jóvenes y niños es condenable, independientemente del origen antiguo de la pederastia y debe castigarse con el mayor rigor, no hay duda.

 

Hasta la próxima.