San Luis Potosí, S.L.P. 23 de Octubre de 2018
EL SECRETO BANCARIO Y LA PROTECCIÓN DE DATOS PERSONALES
Lidia María Cantú Sánchez, Luciano A. Jiménez Gómez y Juan Gerardo Treviño Ortuño | 21/08/2013

El 30 de diciembre del  2005, entró en vigor la reforma a la Ley de Instituciones de Crédito (artículo 117), que elimina el secreto bancario o fiduciario para que organismos como el Instituto Federal Electoral (IFE), la Procuraduría General de la República (PGR) y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) puedan cumplir su función hacendaria, fiscalizadora y de investigación.

Con las modificaciones aprobadas por unanimidad, estas instituciones podrán solicitar directamente la información de operaciones financieras de cualquier tipo a las instituciones bancarias sin intermediación de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

Sin embargo, para proteger a los usuarios del sistema financiero mexicano, la información proporcionada por las instituciones de crédito sólo podrá ser utilizada en las actuaciones que correspondan en términos de ley, bajo la más estricta confidencialidad porque contiene datos personales, además de los patrimoniales.   

Lo que el secreto bancario protege, es que no se debe de saber indiscriminadamente, sino en casos especiales previstos expresamente, cuánto tienen los usuarios invertido o cuál es el saldo bancario, pero no protegía los datos de domicilio, el nombre, apellidos, etc., que tienen su regulación en la Ley de Protección de Datos Personales en Posesión de Particulares y sus lineamientos.

Sin embargo,  el derecho a la intimidad de nuestros datos personales debe aún ser más fortalecido, ya que con el desarrollo de las sociedades de la información, junto con la evolución tecnológica, han dejado desprotegidos el derecho a los datos íntimos y la vida privada de las personas como fotografias, mensajes personales, videos o datos biométricos que se replican sin control.

Corremos el peligro, que cuando la información no se queda en el terreno documental, sino que se transfiere a la información decisional replicada a través de las TIC´s, el riesgo aumenta, la información capturada sobre un cliente va a ser utilizada para la toma de decisiones y cuando esta se hace por procesos electrónicos extraterritoriales o remotos, el riesgo de la frialdad, de la despersonalización y, por ende coloca en riesgo su privacidad.

Por tanto, nuestros datos personales realmente no están siendo suficientemente protegidos, su aplicabilidad suscita debate tanto en el plano nacional como internacional, pues la naturaleza jurídica del secreto bancario modificado como tal, propone una participación dentro de la estabilidad financiera de las personas y países que lo tienen regulado en protección del bien jurídico que tutela. Estado Mexicano y los estados participantes en aras de ser parte de convenios internacionales (FATCA), los vulneran, por lo que las autoridades y por el bien de nuestro derecho a la intimidad  deberán trabajar en armonía y dirigir los tratados, acuerdos, y/o convenios, hacia un mismo objetivo que es el derecho y protección de la información sensible y personal. 

Consideramos, que  la reforma al artículo 117 de la Ley de Instituciones de Crédito, debe de actualizarse en concordancia con otras leyes y eventos de impacto nacional y mundial sin perder de vista y tampoco poner en juego el riesgo de los datos personales; de otra manera, se puede caer en la falta de credibilidad de que nuestra  información íntima, sensible y personal realmente esté siendo salvaguardada por las autoridades.